Encontrar un lugar seguro en calles donde los carros mandan.
Con este sentimiento en mente, nació un proyecto que quería gritar lo que muchos ciclistas urbanos sentimos: “También queremos espacio”.
Entonces llevamos una estructura del tamaño de un carro mientras pedaleábamos en bicicleta, tratando de dar a entender lo expuestos que estamos al compartir la vía con carros, mientras avanzaba, la gente desde los buses miraba sorprendida, entendiendo el mensaje detrás de esta acción simbólica. (o al menos eso creemos)
Sin embargo, en TikTok, los comentarios fueron una mezcla de apoyo y críticas. Con comentarios como: “¿Acaso las bicicletas pagan impuestos?”, o “¿Quiere más trancón?”. Estas palabras, lejos de desalentarnos, nos recordaron cuán arraigadas están las ideas equivocadas sobre las bicicletas y el espacio en nuestras calles.
Pero nuestro mensaje va mucho más allá de la simple queja. “También queremos espacio” no es solo una frase; es un llamado urgente a repensar la manera en que se construyen nuestras ciudades, un clamor por justicia y seguridad.
Queremos un espacio donde podamos circular sin miedo a ser atropellados, sin que nuestra vida dependa de lo cerca que un coche decida pasar a nuestro lado.
No pedimos lujos, pedimos algo tan básico como un carril seguro, una ciclorruta que nos proteja y nos permita llegar a nuestros destinos vivos y a salvo.
Queremos que, al ver este video, cada persona se pregunte: ¿por qué nuestras calles, que son de todos, están diseñadas solo para unos pocos?
Queremos vivir en ciudades donde nuestras vidas no dependan de la suerte, sino de un diseño urbano que valore a las personas, no a los vehículos.