Greencity

Las ciclorrutas no son solo carriles para bicicletas, son una solución a muchos de los problemas que enfrentan las ciudades:

 

 

  • tráfico
  • contaminación
  • desigualdad en acceso al transporte
  • dependencia de gasolina

 

 

Sin embargo, para que esta solución sea efectiva, se necesita algo más que simples trazos en el pavimento; se necesita una red bien diseñada, segura y conectada.

 

Estudios realizados en diversas ciudades alrededor del mundo han demostrado que las ciclorrutas tienen un impacto positivo directo en la reducción del tráfico vehicular, Un estudio de la Universidad de Portland, por ejemplo, encontró que en las áreas donde se instalaron redes de ciclorrutas bien conectadas, el uso de automóviles disminuyó en un 5-10%.

 

Esto es porque, al ofrecer una alternativa segura y eficiente para moverse, se alienta a más personas a dejar sus coches y optar por la bicicleta.

 

Ciudades como Ámsterdam y Copenhague o incluso Bogotá han demostrado que para que una red de ciclorrutas sea verdaderamente efectiva, debe estar bien conectada y ser segura.

 

Las redes que funcionan permiten que los ciclistas se desplacen sin interrupciones, a lo largo de grandes distancias, por vías que se sienten seguras, visibles y cómodas.

Actualmente, las pocas ciclorrutas que existen están desconectadas entre sí, Además, muchas de ellas están ubicadas en zonas de bajo tránsito comercial o áreas que los ciclistas consideran peligrosas, lo que desincentiva su uso. El tramo más largo de ciclorruta en nuestra ciudad es de apenas 2.8 kilómetros.

 

En nuestra ciudad, si las ciclorrutas estuvieran mejor distribuidas y conectaran puntos clave como los centros de trabajo y estudio, serían una opción mucho más atractiva para las personas. Una red incompleta solo afecta la imagen de la bicicleta como medio de transporte.

 

Si queremos que más personas usen la bicicleta, es necesario ofrecerles un entorno adecuado:

 

 

  • Vías que sean seguras
  • rutas continuas que cubran distancias útiles
  • un diseño que priorice la seguridad de los ciclistas
  • Conexión entre lugares concurridos y de movimiento diario

 

 

Las ciudades que han logrado reducir el tráfico y mejorar la calidad de vida lo han hecho construyendo infraestructura ciclista bien planeada, no simplemente pintando carriles en lugares aleatorios.

 

”Pero Ibagué es muy empinada y por eso nadie las usa” 

 

Uno de los argumentos más comunes, válido pero falso.

 

Ciudades como Medellín, y San Francisco, han demostrado que el ciclismo puede ser una opción viable, incluso en terrenos empinados. En Medellín, las ciclorrutas se complementan con sistemas de transporte público como el metro y los metrocables, permitiendo a los ciclistas cubrir grandes distancias sin depender exclusivamente de la bicicleta en los tramos más difíciles, y en San Francisco, las bicicletas eléctricas han crecido en popularidad, facilitando el uso de la bicicleta en pendientes pronunciadas.

 

Además, ya mucha gente lo hace sobre la carrera quinta.